BLOG

Eran mediados de noviembre, el agua ya rondaba los 17º y los que no tenemos traje seco, las inmersiones comenzaban a espaciarse y la temporada llegaba a su fin. Pero aunque el agua esté bien fría, las ganas de mar nos calienta la sangre y nos permite disfrutar de las maravillas que tienen lugar cuando el agua se enfría y los días se acortan... uno de esos momentos tan especiales es la floración de la Posidonia.