NUTRIAS MARINAS, las guardianas de los bosques de kelp

NUTRIAS MARINAS, las guardianas de los bosques de kelp

No entraba en los planes iniciales del viaje. Las distancias en Estados Unidos son mucho mayores de lo que nos imaginamos y, por anteriores experiencias, sabía que no las podía subestimar.

El objetivo de la ruta por el oeste americano eran los parques nacionales, pero no se puede dar vacaciones a la vocación, y las ganas de ver mamíferos marinos era demasiado tentadora.
Después de unos días de búsqueda, por fin, encontré el lugar perfecto para observar lo que venía buscando: las nutrias marinas (Enhydra lutris).
Fueron horas de observación sentada en la playa, con mi cuaderno de notas y la cámara fotográfica preparada para capturar los mejores momentos. Estaba completamente sola, quieta y en silencio. Así fue como, poco a poco, se fueron acostumbrando a mi presencia y me regalaron momentos inolvidables.

PESADAS Y PELUDAS

Las nutrias marinas son la única especie del género Enhydra y pertenecen a la familia de los mustélidos, como las martas y los tejones. Habitan las costas del Pacífico Norte, desde el norte de Japón en la Baja California (México).
Los machos son mayores que las hembras. No sobrepasan el metro y medio de longitud, siendo uno de los mamíferos marinos más pequeños del mundo, pero a la vez son los más pesados ​​de todos los mustélidos. A pesar de ser los últimos mamíferos en reconquistar el medio acuático, su cuerpo está perfectamente adaptado a la vida marina.

UNA VIDA CASI EXCLUSIVAMENTE EN EL MAR

Aunque mientras las observaba me demostraron que pueden salir y desplazarse sin problemas por tierra firme, rara vez las vemos fuera del agua. Todas sus actividades las desarrollan en mar: nacer, alimentarse, dormir, acicalarse, reproducirse, etc.

Sus extremidades posteriores, responsables de la mayor parte del impulso natatorio, son anchas, largas, aplanadas y presentan membranas interdigitales, que les permiten una natación ágil y alcanzar velocidades de hasta 9km / h. Por otra parte, las extremidades anteriores son más cortas y están dotadas de uñas retráctiles y almohadillas antideslizantes, perfectas para atrapar sus presas o peinarse el pelaje.

Viven cerca de la costa y generalmente los vemos flotando panza arriba en la superficie del agua, donde pasan la mayor parte del tiempo, exceptuando los momentos de inmersión para buscar comida. Me sorprendió la facilidad con que mantienen su cuerpo en flotación sin ningún esfuerzo aparente. Esta habilidad se debe a la capacidad pulmonar que tienen (2,5 veces más que en mamíferos terrestres del mismo tamaño) y al aire atrapado en su denso pelaje, que ellas mismas introducen soplando.

 

 

 

UN HÁBIL DEPREDADOR

Las nutrias marinas son animales carnívoros. Se alimentan principalmente de invertebrados marinos (erizos, moluscos y crustáceos), pero también de peces que atrapan con las patas delanteras, a diferencia del resto de mamíferos marinos que lo hacen con la boca.

Las resistentes cáscaras que presentan algunas de sus presas no son un impedimento para las hábiles nutrias que, además de unas buenas dientes, también han aprendido a utilizar piedras para romperlas.

EL ELEVADO PRECIO DE UN BUEN ABRIGO

A diferencia de otros mamíferos marinos, las nutrias no dependen de una gruesa capa de grasa para mantener caliente su cuerpo, sino de un denso pelaje estructurado en dos capas, una externa de pelo largo e impermeable, y una de interior de menor longitud que se mantiene siempre seca.

Este abrigo tan eficiente para sobrevivir en aguas frías, las condujo a su práctica extinción durante el siglo XVIII y XIX, siendo una de las pieles más cotizadas del mercado. La población de nutrias marinas se redujo tanto que su caza y comercialización se hizo inviable.

A lo largo del siglo XX, gracias a la aprobación de moratorias de caza para esta especie, la población de nutrias se ha recuperado y se estima que actualmente representa dos terceras partes de la población original. No obstante, la IUCN (International Union for Conservation of Nature) sigue catalogándola como especie amenazada debido a la gran cantidad de riesgos a los que se ve afectada, como los derrames de petróleo.

UNA ESPECIE CLAVE

En la nutria marina se la considera una especie clave, es decir, una especie de

gran importancia para el mantenimiento y equilibrio de un ecosistema, en este caso, de los bosques de kelp. A pesar de que sólo representen una pequeña parte de la comunidad en número de individuos, su función dentro del ecosistema es mucho más importante que la de otras especies más numerosas.

El kelp es una alga parda de gran tamaño que crece formando bosques. Se considera uno de los ecosistemas más productivos del mundo y proporciona alimento y refugio a una gran cantidad de especies.

No es extraño encontrar nutrias marinas en los bosques de kelp, donde encuentra gran abundancia de erizos de mar, herbívoros incansables que se alimentan de la base de estas algas. Sin la presión de depredación que ejercen las nutrias sobre la población de erizos de mar, la densidad de los bosques de kelp se vería drásticamente reducida y su función ecológica gravemente afectada.

 

Fotografías de Iñaki Relanzón

 

CONFLICTO DE INTERESES

Observando el grupo de nutrias que me hacen compañía en la playa, la simpática posición que adoptan al dormir, la gracia de sus movimientos y la mirada curiosa con que nos observamos mutuamente, me cuesta creer que puedan ser el enemigo de nadie, pero el ser humano siempre entra en conflicto con la naturaleza cuando se trata de la explotación de algún recurso y, en este caso, es la pesca.

Muchos pescadores acusan a las nutrias marinas de la merma de sus capturas, sin embargo, el sentido común y múltiples estudios científicos, nos demuestran que son muchas las causas que llevan a unos volúmenes de pesca cada vez menores, entre ellas, la sobrepesca que el propio sector ha causado.

Hacer compatibles proyectos de conservación de biodiversidad y la explotación de recursos es una tarea muy complicada, pero no imposible. De hecho, gracias a la perseverancia y el buen trabajo, las poblaciones de nutrias marinas se van recuperando (no en todas partes al mismo ritmo) y cada vez somos más conscientes de la necesidad de respetar la naturaleza para nuestro propio bien y por los que vendrán.

No obstante, la nutria marina aún no está libre de peligros. La sobrepesca, las redes fantasma, su caza ilegal y la contaminación, mantienen vivas las alertas y necesarios los programas de conservación centrados en la recuperación de estos pequeños mamíferos marinos.

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